julio 23, 2008

Diario de un bebé por nacer

Posted in Meditaciones a 1:03 am por unavidamejor

Octubre 5: Hoy comienza mi vida, mis padres no lo saben todavía. Soy tan pequeña como una semilla de manzana, pero ya existo y soy única en el mundo y diferente a todas las demás. Y, a pesar de que casi no tengo forma aún, seré una niña. Tendré cabellos rubios y ojos azules, y sé que me gustarán mucho las flores. Los científicos dirían que todo esto ya lo tengo impreso en mi código genético.

Octubre 19: He crecido un poco, pero soy todavía demasiado pequeña para poder hacer algo por mí misma. Mamá lo hace todo por mí. Pero lo más gracioso es que ni siquiera sabe que me está llevando consigo, precisamente debajo su corazón, alimentándome con su propia sangre.

Octubre 23: Mi boca comienza a tomar forma. ¡Parece increíble! Dentro de un año, poco más o menos, estaré riendo, y más tarde ya podré hablar. Desde ahora sé cuál será mi primera palabra: Mamá. ¿Quién se atreve a decir que todavía no soy una persona viva? Por supuesto que lo soy, tal como la diminuta miga de pan es verdaderamente pan.

Octubre 27: Hoy comenzó a latir mi corazón por su cuenta. De ahora en adelante latirá constantemente toda mi vida, sin detenerse para descansar. Luego, después de muchos años, se sentirá fatigado y se detendrá y yo moriré de forma natural. Pero ahora no estoy al final, sino al principio de mi vida.

Noviembre 2: Cada día crezco un poquito, están tomando forma mis brazos y mis piernas. Pero ¡cuánto habré de esperar hasta que mis piernecitas me lleven corriendo a los brazos de mi madre, hasta que mis brazos puedan estrechar a mi padre!

Noviembre 12: En mis manos empiezan a formarse unos dedos pequeñísimos. Es extraño lo pequeños que son; sin embargo, ¡qué maravillosos serán! Acariciarán un perrito, arrojarán una pelota, recogerán flores, tocarán otra mano. Mis dedos tal vez algún día puedan tocar el violín o pintar un cuadro.

Noviembre 20: Hoy el médico le anunció a mi mamá por primera vez, que yo estoy viviendo aquí bajo su corazón. ¿No te sientes feliz mamita? ¡Pronto estaré entre tus brazos!

Noviembre 25: Mis padres todavía no saben que soy una niña, quizás esperan un varón. ¡O tal vez mellizos! Pero les daré una sorpresa; quiero llamarme Catalina, como mamá.

Diciembre 13: Ya puedo ver un poquito, pero estoy rodeada aún por la oscuridad. Sin embargo, pronto se abrirán mis ojos al mundo del sol, de las flores, y de los sueños. Nunca he visto el mar, ni una montaña, tampoco un arco iris. ¿Cómo serán en realidad? ¿Cómo eres tú, mamá?

Diciembre 24: Mamá, puedo oír tu corazón que late. ¿Puedes oir tú el mío? Lup-dup, lup-dup…, tendrás una hijita sana, mamá. Sé que algunos niños tienen dificultades para entrar en el mundo, pero hay médicos que ayudan a las madres y a los recién nacidos. Sé también que muchas madres habrían preferido no tener al hijo que llevan en su seno. Pero yo estoy ansiosa de encontrarme en tus brazos, de tocarte la cara, de mirarte a los ojos, ¿Me esperas tú con la misma alegría que yo a tí?

Diciembre 28: ¿Qué está sucediendo? ¿Qué hacen? ¡Mamá, no dejes que me maten! ¡No, no!

Mamá, ¿por qué permitiste que le pusieran fin a mi vida? Habríamos sido tan felices…

julio 17, 2008

Cinco señales para medir tu crecimiento espiritual

Posted in Meditaciones a 3:28 am por unavidamejor

Estas son 5 señales básicas que nos pueden servir de referencia para medir nuestro progreso en nuestra vida cristiana, aplicada a nuestro día a día:

1. Un hambre cada vez mayor de conocer a Dios.
Si estamos creciendo espiritualmente, anhelaremos conocer más y más a Dios. No estaremos satisfechos con el conocimiento que tenemos ahora de Su Persona o de Su manera de actuar; antes bien, tendremos ansias de conocerle más profundamente.

2. Un deseo creciente de conocer la verdad de la palabra.

Una parte importante de nuestra madurez, es entender el poder y la importancia de la Palabra de Dios para nuestra vida. Y es ahí donde notamos un anhelo por descubrir lo que dice la Biblia en cuanto a nuestra familia, iglesia, trabajo, relaciones y todas las demás cosas de nuestra vida.

3. Una mayor conciencia de nuestra pecaminosidad.
A medida que tenemos mas intimidad con el
Señor, y somos mas sensibles a las directrices que nos da a través del Espíritu Santo, somos capaces de ver que el pecado y las tentaciones están presentes en nuestra vida constantemente, y que por mas madurez espiritual que vayamos adquiriendo nuestra naturaleza pecaminoza no va desaparecer de la noche a la mañana, sin embargo, gracias a nuestra sensibibilidad a esas directrices de Dios, somos consientes de que necesitamos de El cada mas, y al ser cada día mas llenos de el, no toleramos caer en los mismo pecados que una vez cometimos con tanta facilidad.

4. Una respuesta rápida y contrita al pecado
Si estamos creciendo espiritualmente, no podremos mantenernos fácilmente en el pecado. Si tropezamos, desearemos poner esa trasgresión a los pies del Señor y arrepentirnos verdaderamente de nuestras acciones lo más rápidamente posible.

5. Una dependencia cada vez mayor del
Espíritu Santo.
Los creyentes que están madurando dependerán cada vez más del Espíritu Santo, y aprenderán a confiar solamente en Dios para que Él les ayude a superar las circunstancias que parecen insoportables.

El crecimiento espiritual muchas veces se produce en medio de los períodos de mayor dolor y agitación. Nunca llegamos a ser conscientes de lo que Dios puede lograr a través de nosotros, hasta que nos encontramos en situaciones en las que nos sentimos totalmente desvalidos.
Es irónico como ante los mayores problemas y circunstancias muchas veces acudimos a lo que sea menos a Dios, hasta que ya nos queda mas que intentar que buscar a Dios, porque no mejor buscamos a Dios de primero, si ya sabes que El, es un hacedor de milagros y que para EL _NADA_ es imposible.🙂

Algunas preguntas para reflexionar:

¿En qué áreas de su vida está usted teniendo problemas para ponerlas bajo el control de Dios?
¿Cuánto tiempo pasa usted cada día leyendo y meditando en la Palabra de Dios?
Si usted tuviera que decir de qué manera distribuye su tiempo:
¿Qué tan frecuente sería su estudio de la Biblia?

2 Pedro 3:14-18

Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.
Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.
Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

julio 14, 2008

Huellas en la Arena

Posted in Meditaciones a 7:47 am por unavidamejor

Una noche tuve un sueño…
soñé que estaba caminando por la playa con el Señor
y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.

Por cada escena que pasaba,
percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena:
unas eran las mías y las otras del Señor.

Cuando la última escena pasó delante nuestro
miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena,
y noté que muchas veces en el camino de mi vida
quedaban sólo un par de pisadas en la arena.

Noté también que eso sucedía
en los momentos más difíciles de mi vida.

Eso realmente me perturbó
y pregunté entonces al Señor:

“Señor, cuando decidí seguirte
tú me dijiste que andarías conmigo,
a lo largo del camino,
pero mirando atrás,
durante los peores momentos de mi vida,
encuentro sólo un par de pisadas.
No comprendo porqué me abandonaste
en las horas en que yo más te necesitaba”.

Entonces, el Señor,
clavando en mi su mirada infinita me contestó:

“Mi querido hijo. Yo te he amado
y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles.
Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas
fue justamente allí donde te cargué en mis brazos”.

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